Que me quedo con tu pelo, con tus enfados, con tus mordiscos a las tantas, con tus besos a medias, con tu risa, con tus ojos, que me quedo contigo. ¿Pero ahora? ¿Dónde estás? Te busco en cada esquina, cada avenida, cada rincón y curiosa casualidad del destino acabo encontrándote en el final de un vaso vacío del que solo quedan dos hielos y es que es verdad eso de que el hielo quema, mi piel lo sabe. Ya no sé ni porque escribo, tal vez sea porque me sacia, me calma, me relaja. Apesto a alcohol, a un poco de amor barato y a cierta nostalgia. Dicen que siempre queda el recuerdo y lo vivido, hoy al menos yo me consuelo con eso. Sinceramente, me doy asco...
Que me da igual lo que se te pase por la cabeza, que me da igual, que solo quiero tenerte encima o debajo de mí. ¡Quiero tenerte hostia! Que seas mía y ya está, no hay más. Poco necesitábamos para hacer magia. Podía tirarme contigo horas, días, semanas, meses, años y así hasta el final de tus días, de mis días, de nuestros días. Que no necesitábamos hablar para decirnos cosas. Eras mi estabilidad, tú me guardabas de lo malo, me protegías cuando ahí fuera todo ardía. Eras tú, tú y tu sonrisa de picara, de niña buena, esa sonrisa, esa puta sonrisa, maldita sonrisa la tuya. Y es que mentías tan bonito...
https://www.youtube.com/watch?v=38RbRpf0wwo
No hay comentarios:
Publicar un comentario