Las cosas a veces no dependen de uno mismo, dependen de
otros factores externos a ti, esos que tú no puedes controlar, a veces dependen
de la correcta alineación de los astros, de tener la pata de conejo adecuada, de tener el trébol de 4 hojas, de tirar
monedas a un pozo, de tocar bien madera, en fin, un poco de suerte. Otras por
el contrario de saber esperar, de saber por dónde buscar o de qué alguien te
guíe por el camino correcto.
Yo hoy me encomiendo a la suerte, pero se ve que me ha
debido mirar un tuerto.
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