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domingo, 21 de septiembre de 2025

Lambda

A lo largo de mi vida siempre he tenido dos problemas latentes. El primero; es que soy más de escribir que de decir las cosas. El segundo; es que soy más de ponerme corazas.

Hoy, cuando ya no pensaba que volvería aquí, después de 11 años vuelvo a escuchar a mi yo interno, a pararme a pensar y a coger el valor suficiente para plasmar todo lo que no puedo decir en forma de palabras (gracias).

Esta semana me ha vuelto a venir a la cabeza una frase que hice el discurso de la boda de mi mejor amigo, que dice así: “La vulnerabilidad es algo tan frágil que hay que entregársela a alguien que te haga sentir indestructible”

Los motivos de mi vuelta a esto pueden ser diversos, pero creo que tú (la persona que está leyendo esto) intuye a que se debe.

Por volver a mirarte fijamente a los ojos y que te pongas nerviosa.

Por apoyar mi cabeza en tu hombro.

Por darte un beso de eternidad o de esquimal.

Por trasnochar hasta las tantas.

Por seguir conociéndote más.

Por sentirnos indestructibles.

Por ojalá, nosotros.

Y por como diría alguien que tú y yo sabemos, quiero que sepas que voy a cuidar de ti.

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